28 de agosto de 2012

Arenkes (9)

Capítulo IX




Kai no había vuelto a llamarme. Habían pasado dos días y solo recibí un mensaje de Aisha preguntándome si todo estaba bien. Ella era un ángel, como siempre. No quise preguntarle sobre Kai, esperé a que ella tal vez lo mencionara.
Fui a visitarla un rato, pero él no se encontraba. Con la visita y la excelente atención de ella me sentí enseguida más cómoda. Era genial estar con ella. Mucho mejor que ir a una sesión de masaje a un Spa.
-“Kai está trabajando.” Me dijo. Hasta ahora aún no sabía dónde trabajaba.
-“Nunca me dijo dónde.” Dije y ella sonrió. Al parecer no era la única a quien no se lo había dicho.
-“Es programador.” Me contestó y me nombró la empresa. ¡Ahora que lo sabía podía ir a sorprenderlo! “Yo también me voy en un rato. Pero vendrá Silver, si quieres acompañarlo.” Dijo Aisha con su delicada voz.

Silver y yo quedamos en casa de Kai, sentados ante en gran ventanal mirando hacia el mar. Era un día invernal, estaba nublado con mucho viento. El mar era de un gris oscuro, con muchas olas, bravo por el viento. Pero dentro se aspiraba una paz, que no había sentido hacía días. Todo estaba tranquilo, en silencio, con la estufa prendida, en el ambiente un aroma a vainilla, disfrutábamos de un café latte. ¿Cómo alguien tan extraño podía vivir en un departamento tan agradable? Nunca iba a dejar de preguntármelo.

Le conté a Silver lo que me había sucedido en Rancagua, en la celda. Como conocí a Iris y cuando me confesó ser mi hermana. Silver me escuchaba con atención, interesado en mi historia, al contrario  que Kai. Le conté que él no había tomado en cuenta mi historia.

-“Si realmente es tu hermana, entonces debes hacer lo posible para que la encuentres. ¿Tienes alguna referencia?”
-“No, no sé por dónde comenzar a buscarla…”
-“…O que ella te busque a ti.”
No dudaba en que lo hiciera. Al menos sabía en qué ciudad vivía.
-“¿Sabes cuantos arenkes hay aquí? Los que se conocen por ahora, ¿son todos, o hay más?”
-“Hasta ahora solo se de aquellos que conocemos, no sabemos si hay más.”

-“Silver, dime, ¿por qué es Kai tan antipático conmigo? ¿Por qué no puede tratarme más amablemente, como a su amada, Aisha?”
-“¿Aisha? ¡Pero si ella no es su novia! ¡Ella es su hermana! Al menos que sean más que hermanos.” Se reía.
-“¿Son hermanos? Pero… entonces… ¿por qué la trata como a su novia?”
¡Son hermanos! ¿Cómo pude creer que él estaba enamorado de ella? ¿Por qué nunca me la presentó como a su hermana? Me sentí como una tonta.
-“Si, su hermana menor, y única familiar de la que yo sé. La personalidad de Aisha da para tratarla como a una deidad. ¿No te parece?” Sonrió. Tenía razón. “Pero Kai no tiene novia.”
-“¡Claro! ¿Quién lo aguantaría?” Dije y Silver se rió.
-“En realidad él no es como lo describes. Tal vez contigo sea así, pero en la realidad es muy distinto, no es antipático. En su mejor estado lo podría comparar con su hermana. Aunque ella nos supera a todos.”
-“Eso lo quisiera ver…”
¿Por qué conmigo es así? ¡Nunca lo podría comparar con Aisha! Ella es todo lo contrario… su hermana. ¡Su hermana! Había entendido por qué me negó lo que le dije, la última vez que lo vi.

Me sentí muy estúpida en ese momento. ¿Cómo pude haber pensado todo el tiempo en algo de lo que nunca tuve la certeza?
Todo el tiempo me había basado en algo que nunca fue.  ¿Y ahora qué? Necesitaba verlo…

Recordé que Aisha me había contado donde trabajaba. Decidí realizar mi idea; visitarlo sorpresivamente. Después de todo, si no tenía novia aún podía tener una oportunidad… aunque aún me costaba aceptar lo que sentía por alguien, con quien no tenía la mejor relación. ¡Si al menos no me hubiera tratado tan mal! Los momentos más geniales con él habían sido cuando me llevó por primera vez al barco, esas noches cuando aprendí a volar. O cuando dormimos juntos entre el pasto seco, bajo los árboles de Maitencillo. ¡Lo que daría por volver a vivirlo!
¡Debía verlo! Debía ir a visitarlo al trabajo.


No fue muy difícil encontrar la empresa, no quedaba lejos del centro.
Entré al edificio y sentí como la atmósfera de oficinistas aburridos me ahogaba. Todos vestidos del mismo color, atados del cuello a su aburrido trabajo. Todos esclavos de la rutina y el orden. Me encaminé hacia uno de los pasillos con alfombras grises y paredes lisas. Buscaba con los ojos entre la gente a un ser no humano entre ellos. Pero no obtuve resultados. No era el departamento de informática. Seguía mi camino atravesando salas de espera donde gente aburrida esperaba ser atendida por gente más aburrida. Era increíble que alguien como Kai trabajara entre ese montón de monotonía.
Llegué a una oficina al final del pasillo por la cual no pude pasar sin tener que explicarles hacia donde quería ir. Me detuve tratando de recordar el nombre de Kai para decírselo al oficinista de turno pero nada llegó a mi mente…
Un tipo gordo medio ahogado dentro de su uniforme apretado salió de su oficina dirigiéndose hacia el oficinista de turno. Éste lo saludó cansado entregándole algunos documentos que no podían ser menos tediosos que el estar sentado todo el día frente a un computador solucionándoles las consultas a los clientes.

-“Ángeles decían… pero nunca fueron ángeles los involucrados.” Le decía el gordo al flaco. Me detuve y decidí no entrar a la oficina.
-“De hecho tampoco son personas. No son humanos.” Le contestó el oficinista.
El gordo observó los documentos que tenía en sus manos y comenzó a ordenarlos. ¿Por qué tenía que hacerlo precisamente ahora? ¡Quería alcanzar a escuchar la conversación antes que notaran mi presencia!
-“No lo son, son seres… artificiales.” Asintió el gordo luego de pensar la palabra adecuada sin encontrarla.
-“Tampoco.”
¡Podía quedarme dormida escuchando la conversación!
-“Sí que lo son. Son artificiales.” Dijo nuevamente el gordo haciéndose el inteligente. El flaco alzó la vista, se ajustó los anteojos y abrió lentamente la boca para pronunciar su opinión, como si en ello ocupara toda su fuerza.
-“Que no, artificiales no. Son seres manipulados genéticamente. El resultado es una especie de ángeles.
-“Eso para mí es ser artificial, cuando ya no son humanos naturales, y manipulados.” Decía el muy estúpido.

¿Manipulados genéticamente? ¿Éramos una especie creada en el laboratorio? ¡Nunca había escuchado eso!
-“De todas formas ellos se salieron de control, comenzaron a reproducirse y se perdieron la cuenta en el mundo. Han logrado eliminar algunos pero aún quedan muchos por buscar.”
Un escalofrío recorrió mi cuerpo y mis piernas comenzaron a temblar. ¿Por qué nadie me había contado esto antes?
-“Eso sucede cuando los genetistas no hacen su trabajo tan bien como nosotros…” Se reía el flaco forzando las arrugas de su rostro.

Ya veo… “en ese caso debemos tener pésimos genetistas en este país. Ya que no se nota que ustedes hagan su trabajo bien” pensé.
Los tipos seguían conversando de cosas sin sentido, yo di media vuelta y me retiré del edificio. Me bastó escuchar eso y no quise saber más. ¡Kai me debía una explicación!

Al anochecer lo llamé al celular.
-“Yo también quería decirte algo.” Me contestó.
Le conté mi experiencia en su empresa y lo que había escuchado de los oficinistas. El no parecía sorprendido de que había descubierto su lugar de trabajo. Escuchó con paciencia todo lo que tenía que contarle sin interrumpir. Parecía relajado.
-“No.” Fue su respuesta, “Lo que escuchaste allí fue la típica conversación de dos ignorantes.”
-“¿Qué es incorrecto?”
-“Todo. Nosotros no somos el resultado de una manipulación genética. Ese rumor lo comenzaron los cazadores de arenkes, para confundir a los demás y llevarlos en nuestra contra. Pero no es cierto, no somos una especie creada en un laboratorio, tenemos el mismo origen que los humanos, solo que en la historia hemos sido representados como ángeles para ocultar nuestra identidad.”
So voz sonaba muy tranquila pero decidida. Daba la impresión como si hubiera estado en paz absoluta consigo mismo. No fueron muchas las veces que lo escuché hablarme de ese modo.

-“¿Por qué estás tan calmado?” Me atreví a preguntarle.
-“Después de mucho meditar he tomado una decisión importante. Quiero compartírtela.”
Estaba muy curiosa ¿con qué me vendría ahora? Mi corazón aceleró, presentí que iba a suceder algo importante… pero no quería adivinar nada.
-“Dime…”
-“Dany,” me llamó por mi nombre “Debo despedirme de ti. Me iré y tengo planeado no regresar en mucho tiempo. He tenido un lío sentimental y no lo he podido resolver. Las cosas no me han salido bien, y he sido el culpable de la situación. Sé que no nos llevamos bien, y sé que no me vas a extrañar, así que solo te diré el adiós por aquí, mañana cuando despiertes, ya no estaré en la ciudad. Me disculpo por el modo en el que me comporté contigo, pero no fue porque me molestes, sino por el problema que tuve. Me he auto estresado  y me he deprimido, no puedo tomar las riendas de la situación. Yo sé que te llevarás mejor con Silver que conmigo, yo no fui un buen tutor para ti. Espero que todo te salga de maravillas, yo me tengo que ir. Buenas noches, adiós.”

Lo único que puedo decir, es que esa noche no dormí. Ni las noches siguientes, ni las siguientes a éstas. Mi vida se había convertido en un vacío, y ese vacío en un problema de mi existencia.



















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